Los cielos de Segovia a través de la guitarra

Paseo

Cansada de vivir solo de la fría inteligencia

me propuse huir allí donde pudiera alcanzar algo de temperatura mi alma.

Imité a quien creí tenían los sentidos despiertos y voraces

y se bañaban en las aguas de lo sensual y espiritual

pero mi alma se ahogaba en el mar de la ausencia.

Pregunté a los oriundos por sus intríngulis,

cómo hacían, qué había que hacer.

Ellos solo me mostraron sus mezquindades

en un vano intento de no mostrar su ignorancia.

Entonces la vi

y supe que en algún momento ella fue mi ser

y ahora se mostraba radiante mostrándome el camino a mi propio reino.

Comenzar  a andar el camino con ella

llenó mi mochila de sentimientos

que erigieron mi alma sobre el pedestal de la excelencia.

Juntas, de la mano, recordamos nuestras percepciones

y la sangre hirvió en nuestras venas

cuando nuestros labios se juntaron para completar la palabra que siempre soñamos,

una palabra que nos alejaba del frío polar de la frígida inteligencia.

Juntas disfrutamos desde entonces del alma que siempre comienza,

y con ella, su expresión artística.

con el simple hecho de ser,

rozamos la perfección del que conoce lo imperfecto

y convertimos nuestra relación en parte de un todo único.

Toda esta nueva vida emergida de un gesto

alimenta aún hoy nuestra pasión.

Juntas construimos nuestra historia

Una historia real

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